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10 marzo 2010


Una vez dos ranas cayeron dentro de un ánfora de leche. Sin ser capaces de conseguir salir por mérito propio intentaron defenderse todo el tiempo posible, pero no parecía que tuvieran posibilidad alguna de supervivencia.


Una de ellas, dejó de mover sus patas, resignándose a la muerte que le esperaba en aquel interior. "No hay nada que podamos hacer" - dijo convencida intentando que su compañera tomase el mismo camino.

Sucumbiendo a la trampa, la rana murió ahogada mientras la otra, totalmente en contra de perecer allí dentro, comenzó a mover las patas con tanta rapidez que la leche cuajó, se hizo mantequilla y al conseguir más volumen, pudo escapar de allí con suma facilidad, dejando atrás el cadaver de su compañera.

Que evidente queda la moraleja de este cuento y que difícil es aplicarlo a nuestras vidas cotidianas. A menudo nos rendimos con facilidad en determinados casos, e incluso cuando te das cuenta que la otra posibilidad es más que evidente, acabas abrazando la más incómoda o la que a la larga te supondrá un arrepentimiento.
08 febrero 2009


Un hombre permanecía sentado en una piedra, contemplando su hogar desde lejos y con preocupación en la cara... tanta parecía su angustia que no fue capaz de percibir la llegada del inesperado caminante que se detuvo a su lado.

- ¿Qué preocupa tu existencia? - preguntó serenamente el caminante

- Una serpiente entró en mi cabaña, tan sólo su presencia me aterra y estoy aqui sentado esperando que se marche.

El Caminante miró al hombre y éste le devolvió la mirada un tanto extrañado.

- Mata tu a la serpiente, y te daré monedas - dijo el Hombre

El Caminante entró en la cabaña y salió al poco con la serpiente viva en un saco. El hombre se asustó y pidió al caminante que le explicara porque no le había dado muerte...

- Matar a la serpiente no va a hacer que pierdas el miedo a ellas...

El Caminante ni siquiera pidió las monedas que supuestamente iban a ser entregadas por el trabajo. El hombre se quedó mirando como el caminante comenzaba a desaparecer entre los arboles, llevándo consigo la serpiente.